La banda vuelve en este 2021 con más fuerzas que nunca con el único propósito de adaptarse a la situación y que el público pueda disfrutar de las canciones en directo de su sexto álbum, Academia.

En el 2020 Eladio y los Seres Queridos cumplieron 15 años de carrera con 5 discos, giras por todo el país en diferentes festivales y salas y manteniéndose siempre fieles a su particular estilo que les permite ser, a día de hoy, una de las bandas más estables del panorama musical español.

Academia, su sexto disco, se publicó el 6 de marzo de 2020 por lo que la pandemia les sorprendió en plena promoción del nuevo trabajo y a punto de comenzar la gira de presentación. Aunque finalmente pudieron presentarlo bajo las dificultades propias del momento durante el verano del pasado año en algunos conciertos, la banda vuelve en este 2021 con más fuerzas que nunca con el único propósito de adaptarse a la situación y que el público pueda disfrutar de las canciones en directo de Academia.

Un álbum que irrumpió en el panorama musical con forma de oda a la felicidad, compuesta por catorce pasajes honestos, intimistas y transeúntes de un amplio abanico estilístico. Del pop más clásico al indie, pasando por el rock, el folk pantanoso e incluso la canción de autor, para revelar el latido poético e incluso críptico que se esconde tras las letras de una nueva forma de cantarle a la vida: la de Eladio y los Seres Queridos.

Este talento se le ha reconocido en diversas ocasiones, a lo largo de estos años, con nominaciones y premios tanto a nivel galego como estatal; proclamándose ganadores del Premio Maketón Los 40 Principales 2011 a Mejor Disco por Están Ustedes UnidosPremio Martín Códax da Música Galega a Mellor Grupo Indie/Pop en 2013 y 2018 y Premio MIN de la Música Independiente 2017 a Mejor álbum en galego por Cantares.

Academia está incluido en varias listas de lo mejor del año 2020 entre las que destacan la de la revista Efe Eme o la del periodista musical Fernando Neira de El País.

Este disco forma parte además de la tercera edición de “Vinos de Autor”, una iniciativa de la bodega Ponte da Boga, de Corporación de Hijos de Rivera, con el que acompañan en esta ocasión a Eladio y los Seres Queridos a través de “Academia”, un rosado de excepciónelegante complejo, 100% Ribeira Sacra.

La creatividad y el arte forman parte de la identidad de Ponte da Boga y desde hace 3 años materializa su voluntad de abrir nuevos caminos en este ámbito con su proyecto de “Vinos de Autor”, una serie de ediciones limitadas que acompañan la obra de autores cuya propuesta responde a los mismos valores de la bodega.

En 2018 inauguró este proyecto de ediciones limitadas de la mano de Vega con su exitoso trabajo “La Reina Pez”, al que siguió en 2019 Budiño con “Fulgor”.

«ACADEMIA», UN DESLUMBRANTE TRATADO SOBRE LA FELICIDAD SIN ANSIAS DE ERUDICIÓN DE MANO DE ELADIO Y LOS SERES QUERIDOS (por Carlos Crespo, La Voz de Galicia)

La publicación de un disco de Eladio y los Seres Queridos tiene siempre algo de lujuriosa celebración. Propia y ajena. Celebra quien lo entrega y, sobre todo, celebra quien lo recibe. En esta ocasión el júbilo es aún mayor dada la generosidad de la banda. Catorce canciones nos entregan en «Academia», el nuevo trabajo discográfico de Eladio y Los Seres Queridos, el sexto en tres lustros de honesta y sobresaliente trayectoria.

Al igual que ya ocurrió con sus dos discos anteriores, Cantares (2016) e Historias Caza (2017), Eladio y los Seres Queridos recurren también en esta ocasión a la autoproducción. No como huida ni subterfugio sino como una fórmula que les permite el cocinado a fuego lento, y en cada caso con la técnica oportuna y precisa, de unas canciones que así lo requieren. Porque «Academia» vuelve a ser, como ya nos tiene acostumbrada la banda, un disco en el que el protagonismo absoluto es de la canción, ese noble concepto que en aras de una absurda e indocumentada posmodernidad hoy con frecuencia se desprecia.

Como era de prever, no hay una única adscripción estilística posible para este «Academia». Afloran, cómo no, las señas de identidad esenciales que han determinado el fértil devenir del grupo. Se impone la serenidad de unos tiempos medios ubicados en ese punto, siempre fluctuante a la vez que excitante, en el que confluyen pop y rock, henchidos de una vibrante energía interna que hacen que por momentos desborden en intensidad. Y, por supuesto, con una enorme carga poética y de críptica seducción en sus letras.

Pero lejos de recrearse en lo ya conocido Eladio y los Seres Queridos indagan en «Academia» en nuevas estructuras de expresión de su música a partir de unas poderosas bases rítmicas, inauditas hasta ahora en su repertorio, y de la creación de elegantes y sutiles atmósferas sonoras sobre las que se impone la tenue y evanescente calidez de la voz y el susurro afectivo del relato de Eladio Santos.

Todo ellos configurado sin pudor ni complacencias. Ajenos una vez más a prejuicios formales y conceptuales, Eladio y los Seres Queridos renuevan y refuerzan su particular modo de entender la música popular contemporánea. Momentos de centelleante pop encuentran su sosiego en otros de poético intimismo. Evocaciones de fronterizo y luminoso mestizaje se tornan penumbra con aroma a jazz. A modernas cantigas de austero armazón les suceden vibrantes melodías envueltas en el deslumbrante celofán de soberbias orquestaciones.

No son pocas ni desconocidas las evidentes referencias sonoras y literarias que el oyente detectará en su periplo por las 14 canciones de «Academia». Pero por si acaso fuera necesario Eladio y Los Seres Queridos dejan dos testimonios fehacientes en modo de versiones. Una de ellas, el Baixaron as fadiñas, que Emilio Cao –quien se suma a esta grabación- incluyó en 1977 en su mítico Fonte do Araño. La otra, Pasan días, que formó parte del disco Pablo Milanés canta a los poetas cubanos (1983).

Todo eso y más es «Academia», un disco de preciosista arquitectura que enseguida se torna absorbente. Un disco que sin llegar a ponerle punto final a nada sí que tiene algo de testamentario, una suerte de registro de actividad a partir del cual seguir delineando senderos que les lleven -y nos lleven- a la procura de la felicidad. Esa que Eladio y los Seres Queridos confiesan haber tenido en la «Academia».

Carlos Crespo (La Voz de Galicia)